El post de hoy va ligado a la celebración del patrón de la ciudad, el día 27 de julio, San Cugat. Queremos que conozcas más a fondo la historia del mártir Cugat, en castellano Cucufato o Cucufate,  y su relación con la ciudad de nombre homónimo.

Si quieres saber más y descubrir los datos más curiosos e interesantes sobre la historia del santo, Cugat mártir, los párrafos posteriores solucionarán vuestra intriga.

Primeros años

Según la tradición, Cugat había nacido en el norte de África, en la ciudad de Escilio cerca de Cartago, donde históricamente había una fuerte tradición cristiana antes del siglo IV. También existen hipótesis que su ciudad de origen y nacimiento seria Cillium, en el actual Túnez. Cucufato pertenecía a una familia acomodada y por tanto, pudo disfrutar de una buena educación en Icosium. Durante su educación y crecimiento, se inició en la creencia católica, convirtiéndose en un gran devoto y seguidor.

Viaje a la península Ibérica

A finales del siglo III y conmovido por las persecuciones cristianas por parte del emperador Diocleciano en tierras imperiales, decidió embarcarse con su amigo o hermano Feliu hacia tierras hispanas. Una vez llegados a la antigua Barcelona, sus caminos se separaron; Feliu se dirigió a Girona donde también sufrió martirio, en cambio Cugat se quedó en las arcaicas tierras barcelonesas.

Durante su estancia, convirtió a un gran número de personas, hasta el punto de llamar la atención de las autoridades imperiales que lo acabaron encarcelando. Fue hecho prisionero en un lugar próximo a Barcelona, a 8 millas romanas del camino de BarcinoEgara (Terrassa).

Tormentos y muerte

Durante su estancia en prisión, este sufrió todo tipo de tormentos y todos los soportó, dando inicio a las leyendas recogidas con posterioridad en el Pasionario de la Iglesia Católica, como aconteció siempre con la figura de otros muchos santos. Estos datos hacen muy dudosa la separación entre la leyenda y el dato histórico.

Siguiendo el relato de Aurelio Prudencio, primero fue condenado a ser devorado por las fieras, pero estas no quisieron atacarle, sino todo lo contrario, ya que acabaron mansamente tumbadas a sus pies. Todas las veces que fue condenado a la hoguera, las llamas se apagaban cuando era conducido al palo. Finalmente, uno de los jueces que le condenó fue tragado de repente por la tierra que se abrió a sus pies cuando transitaba por la ciudad. En último lugar, hartas las autoridades imperiales que los tormentos no le afectaran, decidieron sacarlo de la ciudad y decapitarlo en el campamento Castrum Octavianum, el año 304.

San Cugat martir. San Cucufato

Sepultura a San Cugat

A pesar de que el martirio de Cugat tiene lugar en la ciudad de Barcelona, la leyenda sitúa su entierro en el lugar de Octaviano, donde actualmente encontramos el Monasterio que lleva su nombre. Es plausible que un cristiano rico llevara el cuerpo del santo hasta este enclave, que debía de ser de su propiedad, para dar al mártir una tumba digna. En el siglo V se erige una aula funeraria rectangular con un anexo de dos sepulturas, donde se cree que se le rinde culto.

Por otro lado, una leyenda posterior, sin fundamento histórico, explica que dos cristianas provenientes de Iluro (Mataró), Juliana y Semproniana, enterraron su cuerpo en el lugar donde había muerto; y que a consecuencia de esta acción, ellas también murieron, siendo así consideradas mártires.

En el siglo X aparecen los primeros textos que relatan que la muerte del mártir tubo lugar en Sant Cugat, el antiguo Castrum Octavianum y que sus restos se localizaban en ese emplazamiento. Parece que la intencionalidad de estos textos es la de justificar la dispersión de las reliquias del Santo, la de legitimizar la historia del Monasterio y de la del propio San Cugat mártir.

Tabla de San Cugat mártir y el pintor flamenco Aine Bru

Un testimonio pictórico que representa la muerte del santo es la tabla de Sant Cugat, esta se encontraba dentro del retablo mayor de la iglesia del Monasterio y  ejemplificaba que los monjes del conjunto monástico creían y compartían la historia de los restos del Santo y su localización.

Como dato curioso, la pintura encargada por los monjes en el año 1502 al pintor flamenco afincado en Barcelona Aine Bru, contiene un anacronismo, ya que reproduce una escena imposible. En la pintura se puede observar un martirio del siglo IV con una arquitectura monástica del 1500 (s. XVI), un salto temporal de 1000 años de diferencia. Aún teniendo en cuenta este aspecto, la finalidad de la tabla de Sant Cugat era muy efectiva, ya que consolidaba el discurso y el martirio del santo en el emplazamiento del monasterio.

Otro dato interesante sobre la tabla, es la adaptación de los personajes a la época histórica y los acontecimientos que se estaban viviendo en el siglo en cuestión. El santo es reproducido como un hombre blanco y el verdugo ha pasado de ser un soldado romano a un hombre de aspecto morisco con turbante, haciendo referencia  y remetiendo al enemigo de la cristiandad del siglo XVI, los navegantes turcos que pirateaban por el Mediterráneo. De igual manera, encontramos una reproducción casi fotográfica de la arquitectura del Monasterio en el 1500. A partir de esta reproducción de carácter fotográfico del monasterio en época medieval, ha permitido observar la evolución de la arquitectura del conjunto monástico durante los siglos venideros.

La tabla original con la pintura renacentista se localiza en el Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC), aunque en el Monasterio de Sant Cugat podremos encontrar una reproducción. Os recomendamos fervientemente la visita al Monasterio de Sant Cugat para acabar de conocer la historia del santo y el monasterio, junto con la admiración de una arquitectura magnífica que conserva el mejor claustro románico de Europa.

Fuentes documentales:

Alba Rodríguez, conservadora de Museus de Sant Cugat
Domènec Miquel, historiador
Monestirs.cat
Mcnbiografias